EL HIERRO, UNA ISLA DE CONTRASTES

A pesar de su tamaño El Hierro ofrece una extraordinaria diversidad paisajística que cautiva al visitante. Los atractivos naturales de la isla son paisajes y ecosistemas únicos, de extraordinaria variedad y contraste, destacando densos bosques de pino canario, de laurisilva o monteverde(bosque húmedo de las Islas) y las sabinas, emblemáticos árboles de forma curvada moldeada durante siglos por la acción del viento.
La zona norte de la isla está presidida por el monumental anfiteatro del Valle del Golfo, formado tras el desprendimiento súbito de más de 300 km cúbicos de tierra que se cree originó un "tsunami" de más de 100 metros de altura. En este fértil valle se desarrollan cultivos como el plátano y la piña tropical.
La cara sur cuenta con un espectacular paisaje volcánico, constituido por innumerables conos o pequeños cráteres (hay más de 500 en toda la isla), lenguas de lava y "lajiales" (curiosas formaciones que adopta la lava al solidificarse).
La costa está salpicada de pequeñas playas, como la del Verodal, de arena rojiza, amplias zonas acantiladas e innumerables calas y pequeñas bahías, ideales para disfrutar de un baño en el mar.
Ya por último, bajo las cristalinas aguas herreñas descubrimos el verdadero tesoro natural de la Isla: unos fondos marinos de gran riqueza y diversidad.

La Isla de El Hierro sólo cuenta con una población de 8000 habitantes, lo que ha permitido un extraordinario grado de conservación de sus espacios y recursos naturales, cultura popular y estilos de vida tradicionales, lo que le ha valido ser catalogada por la UNESCO como Reserva de La Biosfera. Además El Hierro siempre ha quedado al margen del masivo turismo convencional, y sólo es visitada por aquellos que buscan el lugar ideal para relajarse, disfrutando de un contacto íntimo con la naturaleza y de unas ricas tradiciones culturales y gastronómicas.